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el viento

Se enseña en la Argentina la historia real del país?

Osvaldo Bayer “Nos siguen metiendo desde chicos la polémica de unitarios y federales en vez de enseñarnos la historia social argentina.” A pesar de que en las dos últimas décadas algo se hizo para mejorar pedagógicamente el nivel científico de la enseñanza de la historia argentina, podemos decir que todo continúa siendo un desastre. Y no somos tremendistas. En general se sigue la línea liberal o, en otras palabras, la enseñanza de nuestra historia tradicional. Pero ya muchos se han liberado y, como partisanos, se han lanzado a la guerrilla revisionista dentro de los claustros. Desde el 25 de mayo de este año están muy contentos porque creen que ahora vendrá el gran florecimiento del revisionismo histórico. (No les vaya a pasar lo que les ocurrió en el primer gobierno peronista cuando todos eufóricos preparaban el gran retorno de los restos de Juan Manuel de Rosas y, de pronto, Perón bautizó a los flamantes ferrocarriles argentinos nada menos que con los nombres de Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Julio A. Roca y Justo José de Urquiza). Pero así como la versión liberal de nuestra historia envenenó muchas generaciones con la semilla de su odio, así los llamados revisionistas –que no son otra cosa que rosistas- tratan hoy de voltear muñecos y estatuas sin querer reconocer nada positivo a hombres que querramos o no- hicieron un país que tendrá, no lo discutimos, sus muchos lados malos pero que también presenta formas de vida positivas de profunda raigambre liberal. Porque no podemos negar que entre el fusilamiento de una mujer preñada como Camila O' Gorman y la ley de registro civil y las disposiciones sobre hijos naturales, el país dio un paso muy positivo. (Ya conozco señores revisionistas, sus argumentos del caso, pero no hacer responsable, en última instancia, a Rosas de ese caso es lo mismo que decir que Yrigoyen nada tuvo que ver con los fusilamientos de la Patagonia ni que Lanusse es responsable por lo de Trelew.) Estoy con el verdadero revisionismo. Tenemos que leer y releer mucho a Busaniche y a Vicente Sierra para dar el primer paso hacia ese revisionismo. Que debe ser objetivismo, actitud científico, método, y por encima de todo eso, honestidad intelectual. Y, por supuesto, ante todo, el estudio profundo de la estructura económico-social de la época que se quiere interpretar. Enseñar la historia nuestra tal cual se está enseñando es la mejor muestra de inmadurez. Pero, claro, es el aspecto de la misma inmadurez política que estamos demostrando en los últimos años. Alcanzaremos esa objetividad histórica, ese revisionismo histórico, cuando enseñemos que la historia del hombre es la historia de la lucha por el poder. Y el hombre nuevo será íntegramente formado cuando comprenda ese concepto y comience a preocuparse por la historia de las rebeldías. La historia del poder es siempre la historia de la infamia (con más o menos salpicaduras). En otras palabras, es la historia de las fortunas, que siempre vienen aparejadas con el poder. Y por eso, para mantener el poder, hay que falsificar la historia (hay que decir que Rosas era un asesino o que Rivadavia era un ladrón; claro que en otros lados la cosa es peor; hacer desaparecer a Trotsky de la historia oficial de la revolución rusa, por ejemplo.) A nosotros, aquí en la Argentina, nos siguen metiendo desde chicos la polémica de unitarios y federales en vez de enseñarnos la historia social argentina, las luchas obreras desde fines de siglo, los movimientos socialistas y anarquistas y la dura represión que sufrieron. Es increíble, por ejemplo, que nuestros alumnos secundarios sepan todos los detalles del fusilamiento de Dorrego e ignoren el fusilamiento de centenares de obreros en la Patagonia, en 1921, en la huelga más extendida y prolongada de la historia argentina. Se enseña el levantamiento de Liniers contra la Junta y se ignora qué pasó en Semana Trágica de 1919. Se estudia quién asesinó a Maza pero no quién reprimió sangrientamente la huelga de La Forestal. En resumen, nuestra historia se enseña muy mal. Y se enseñará bien cuando llamemos héroes no a los acartonados militares y abogados que lucharon por el poder sino a los humildes ciudadanos que dieron sus vidas por la libertad y la dignidad del hombre. Osvaldo Bayer (1927). Nació en Santa Fe. Periodista y escritor. Obras: Severino Di Giovanni (1969); Los vengadores de la Patagonia trágica (1971-72).  De: WWW. Elhistoriador.com.ar 
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