el viento"...los libros que no leemos están llenos de advertencias; nunca las conoceremos, o llegarán demasiado tarde." Javier Marías |
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El espejo y la máscara - Jorge Luis Borges![]() Librada la batalla de Clontarf, en la que fue humillado el noruego, el Alto Rey habló con el poeta y le dijo: -Las proezas más claras pierden su lustre si no se las amoneda en palabras. Quiero que cantes mi victoria y mi loa. Yo seré Eneas; tú serás mi Virgilio. ¿ Te crees capaz de acometer esa empresa, que nos hará inmortales a los dos? -Sí, Rey -dijo el poeta-. Yo soy el Ollan. Durante doce inviernos he cursado las disciplinas de la métrica. Sé de memoria las trescientas sesenta fábulas que son la base de la verdadera poesía. Los ciclos de Ulster y de Munster están en las cuerdas de mi arpa. Las leyes me autorizan a prodigar las voces más arcaicas del idioma y las más complejas metáforas. Domino la escritura secreta que defiende nuestro arte del indiscreto examen del vulgo. Puedo celebrar los amores, los abigeatos, las navegaciones, las guerras. Conozco los linajes mitológicos de todas las casas reales de Irlanda. Poseo las virtudes de las hierbas, la astrología judiciaria, las matemáticas y el derecho canónico. He derrotado en público certamen a mis rivales. Me he adiestrado en la sátira, que causa enfermedades de la piel, incluso la lepra. Sé manejar la espada, como lo probé en tu batalla. Sólo una cosa ignoro: la de agradecer el don que me haces. El Rey, a quien lo fatigaban fácilmente los discursos largos y ajenos, le dijo con alivio: -Sé harto bien esas cosas. Acaban de decirme que el ruiseñor ya cantó en Inglaterra. Cuando pasen las lluvias y las nieves, cuando regrese el ruiseñor de sus tierras del Sur, recitarás tu loa ante la corte y ante el Colegio de Poetas. Te dejo un año entero. Limarás cada letra y cada palabra. La recompensa, ya lo sabes, no será indigna de mi real costumbre ni de tus inspiradas vigilias- -Rey, la mejor recompensa es ver tu rostro-dijo el poeta, que era también un cortesano. Hizo sus reverencias y se fue, ya entreviendo algún verso. Cumplido el plazo, que fue de epidemias y rebeliones, presentó el panegírico. Lo declamó con lenta seguridad, sin una ojeada al manuscrito. El Rey lo iba aprobando con la cabeza. Todos imitaban su gesto, hasta los que agolpados en las puertas, no descifraban una palabra. Al fin el Rey habló. -Acepto tu labor. Es otra victoria. Has atribuido a cada vocablo su genuina acepción ya cada nombre sustantivo el epíteto que le dieron los primeros poetas. No hay en toda la loa una sola imagen que no hayan usado los clásicos. La guerra es el hermoso tejido de hombres y el agua de la espada es la sangre. El mar tiene su dios y las nubes predicen el porvenir. Has manejado con destreza la rima, la aliteración, la asonancia, las cantidades, los artificios de la docta retórica, la sabia alteración de los metros. Si se perdiera toda la literatura de Irlanda -omen absit- podría reconstruirse sin pérdida con tu clásica oda. Treinta escribas la van a transcribir dos veces. Hubo un silencio y prosiguió.-Todo está bien y sin embargo nada ha pasado. En los pulsos no corre más a prisa la sangre. Las manos no han buscado los arcos. Nadie ha palidecido. Nadie profirió un grito de batalla, nadie opuso el pecho a los vikings. Dentro del término de un año aplaudiremos otra loa, poeta. Como signo de nuestra aprobación, toma este espejo que es de plata. -Doy gracias y comprendo -dijo el poeta. Las estrellas del cielo retornaron su claro derrotero. Otra vez cantó el ruiseñor en las selvas sajonas y el poeta retornó Con su códice, menos largo que el anterior. No lo repitió de memoria; lo leyó Con visible inseguridad, omitiendo ciertos pasajes, Como si él mismo no los entendiera del todo o no quisiera profanarlos. La página era extraña. No era una descripción de la batalla, era la batalla. En su desorden bélico se agitaban el Dios que es Tres y es Uno, los númenes paganos de Irlanda y los que guerrearían, centenares de años después, en el principio de la Edda Mayor. La forma no era menos curiosa. Un sustantivo singular podía regir un verbo plural. Las preposiciones eran ajenas a las normas Comunes. La aspereza alternaba Con la dulzura. Las metáforas eran arbitrarias o así lo parecían. El Rey cambió unas pocas palabras Con los hombres de letras que lo rodeaban y habló de esta manera: -De tu primera loa pude afirmar que era un feliz resumen de cuanto se ha cantado en Irlanda. Ésta supera todo lo anterior y también lo aniquila. Suspende, maravilla y deslumbra. No la merecerán los ignaros, pero sí los doctos, los menos. Un cofre de marfil será la custodia del único ejemplar. De la pluma que ha producido obra tan eminente podemos esperar todavía una obra más alta. Agregó con una sonrisa: -Somos figuras de una fábula y es justo recordar que en las fábulas prima el número tres. El poeta se atrevió a murmurar: -Los tres dones del hechicero, las tríadas y la indudable Trinidad. El Rey prosiguió: -Como prenda de nuestra aprobación, toma esta máscara de oro. -Doy gracias y he entendido -dijo el poeta. El aniversario volvió. Los centinelas del palacio advirtieron que el poeta no traía un manuscrito. No sin estupor el Rey lo miró; casi era otro. Algo, que no era el tiempo, había surcado y transformado sus rasgos. Los ojos parecían mirar muy lejos o haber quedado ciegos. El poeta le rogó que hablara unas palabras con él. Los esclavos despejaron la cámara. -¿No has ejecutado la oda? -preguntó el Rey; -Sí -dijo tristemente el poeta-. Ojalá Cristo Nuestro Señor me lo hubiera prohibido. -¿Puedes repetirla?.: -No me atrevo. -Yo te doy el valor que te hace falta -declaró el Rey. El poeta dijo el poema. Era una sola línea. Sin animarse a pronunciarla en voz alta, el poeta y su Rey la paladearon, como si fuera una plegaria secreta o una blasfemia. El Rey no estaba menos maravillado y menos maltrecho que el otro. Ambos se miraron, muy pálidos. -En los años de mi juventud -dijo el Rey- navegué hacia el ocaso. En una isla vi lebreles de plata que daban muerte a jabalíes de oro. En otra nos alimentamos con la fragancia de las manzanas mágicas. En otra vi murallas de fuego. En la más lejana de todas un río abovedado y pendiente surcaba el cielo y por sus aguas iban peces y barcos. Éstas son maravillas, pero no se comparan con tu poema, que de algún modo las encierra. ¿Qué hechicería te lo dio? -En el alba -dijo el poeta- me recordé diciendo unas palabras que al principio no comprendí. Esas palabras son un poema. Sentí que había cometido un pecado, quizá el que no perdona el Espíritu. -El que ahora compartimos los dos -el Rey musitó-. El de haber conocido la Belleza, que es un don vedado a los hombres. Ahora nos toca expiarlo. Te di un espejo y una máscara de oro; he aquí el tercer regalo que será el último. Le puso en la diestra una daga. Del poeta sabemos que se dio muerte al salir del palacio; del Rey, que es un mendigo que recorre los caminos de Irlanda, que fue su reino, y que no ha repetido nunca el poema. Del libro de cuentos "El libro de arena" Rolan Barthes“Lo que va a morir” “…este deseo de literatura puede ser más agudo, más vivo, más prestente, cuando puedo precisamente sentir la literatura en tren de perecer, de abolirse: en ese caso, la quiero con un amor penetrante, conmovedor incluso, como se ama y se rodea con los brazos a algo que va a morir” Silvia Favaretto - Italia 1977ETERNITÁAlbero vecchio, albero grande, più vivo della pietra, più duro della carne, tu che conosci il sole per il fatto di aspettarlo tra l’abbraccio dei tuoi rami da tanto tempo dimmi se ha nome il propietario barbuto della terra su cui tu ed io camminiamo. Albero vecchio, albero grande, più vivo della pietra, più duro della carne, tu che hai visto dall’aiuola del mio giardino la fanciullezza di mia nonna, la giovinezza di mia madre e vedrai, forse, la vedovanza della mia vecchiaia dimmi se gli occhi dei miei nipoti avranno un giorno il colore di mandorla della tua corteccia. Albero vecchio, albero grande, più vivo della pietra, più duro della carne, nella nostra disperata necessità di eternità la tua immutabilità mi domina, e, sotto le tue fronde canto, e quando il mio canto diviene ombra, taccio.
Albero vecchio, albero grande, più vivo della pietra, più duro della carne, Non mi importa che paralleli al tuo tronco abbiano fluttuato i cadaveri di Regina e dei traditori nè m’importa che i tuoi rami abbiano alimentato i roghi dove uccisero le mie sorelle nè che della tua stessa polpa fosse fatta la croce, sottile vendetta del demonio. Non mi importa. Albero vecchio, albero grande, più vivo della pietra, più duro della carne, tu sei il ponte di legno tra Dio e le creature mortali ed io mi appresto ad attraversare con l’anima i secoli di fragore scritti nelle venature della tua pelle.ETERNIDADÁrbol viejo, árbol grande, más vivo que la piedra, más duro que la carne, tú que conoces el sol por esperarlo entre el abrazo de tus ramas desde tanto tiempo dime si tiene nombre el dueño barbudo de la tierra que tu y yo pisamos. Árbol viejo, árbol grande, más vivo que la piedra, más duro que la carne, tú que has visto desde el cantero de mi jardín la niñez de mi abuela, la juventud de mi madre y verás, talvez, la viudez de mi vejez dime si los ojos de mis nietos tendrán algún día el color almendrado de tu corteza. Árbol viejo, árbol grande, más vivo que la piedra, más duro que la carne, en nuestra desesperada necesidad de eternidad tu inmutabilidad me domina, y, bajo tus frondas canto, y cuando mi cantar se hace sombra, callo. Árbol viejo, árbol grande, más vivo que la piedra, más duro que la carne, No me importa que paralelos a tu tronco hayan fluctuado los cadáveres de Regina y los traidores ni me importa que tus ramas hayan alimentado las hogueras donde quemaron a mis hermanas ni que de tu propia pulpa esté hecha la cruz, sutil venganza del demonio. No me importa. Árbol viejo, árbol grande, más vivo que la piedra, más duro que la carne, tú eres el puente de madera entre Dios y criatura mortal y yo me apresto a cruzar con el alma los siglos de fragor escritos en las vetas de tu piel. RIMESCOLO IL MARE DENTR DI MEQuando sarò angelo vivrò nel faro... Piangerò guardando le luci delle navi allontanarsi nella notte... sentirò nostalgia di cose mai avute... Griderò imprecazioni al vento(perchè gli angeli non hanno genitori) e strapperò una ad una le piume delle mie ali, disperata e sanguinaria per la cattiva sorte che mi ha dato meravigliose ali leggere e un corpo troppo pesante per volare... AGITO EL MAR DENTRO DE MI Cuando sea ángel viviré en el faro... Lloraré mirando las luces de los barcos alejarse en la noche... sentiré nostalgia de emociones nunca tenidas… Gritaré imprecaciones al viento (porqué los ángeles no tienen padres) y arrancaré una a una las plumas de mis alas, desesperada y sanguinaria por la mala suerte que me ha dado maravillosas alas ligeras y un cuerpo demasiado pesado para volar... TEMPORALIEchi di bomba dai profondi pozzi sotterranei delle mie interiora. La paura tremula ancora sconquassa la miacarne e il mio respiro. Quando fuochi artificiali o frecce tricolori portano rumore festoso è solo il dolore antico che si ridesta. Echi di bomba dai profondi pozzi sotterranei delle mie interiora.
TEMPORALES Ecos de bomba desde los profundos pozos subterráneos de mis entrañas. El miedo trémulo todavía destrozan mi carne y mi respiración. Cuando fuegos artificiales y flechas tricolores llevan ruido a fiesta Es sólo el dolor antiguo que se vuelve a despertar. Ecos de bomba desde los profundos pozos subterráneos de mis entrañas. María Gabriela PicciniEl hombre es siempre un hombre interrogante Pregunto al rocío Pregunto en cada orilla Pregunto por el hambre Soy una pregunta se disfraza me ronda no se para se perfuma se acicala cubre su ironía con un velo de rocas y silente sonríe y se promete la asesina El guión y la Feria Estatal por David Mamet.![]() Se me ocurrió que estábamos en medio de un auge del mercado de las acciones de bolsa. Primero uno y después otro de mis amigos habían mencionado a tal o cual joven que había incrementado drásticamente los fondos que les había confiado, y yo reflexioné que, con toda esa buena suerte que circulaba a mi alrededor, quizá sería una medida sabia comprar algunas acciones. Sin embargo una reflexión posterior me sugirió que, si el conocimiento de ese auge tenía la suficiente fuerza y longevidad como para que yo me enterara, el fin no estaría muy lejano; que, en efecto, mi reconocimiento (la primera punzada de codicia, mi interés en “algo a cambio de nada”) significaba y debía significar que el dinero para los listos ya se había acabado, y que era hora de que el dinero de los tontos pagara la cuenta. Lo mismo sucede con los guiones. Ya no son una rareza, ya no es un fenómeno localizado en la Costa Oeste; ahora es una realidad de la vida que todos han escrito un guión. El carnicero, el panadero y su progenie han escrito un guión. Yo lo sé, porque todos ellos han intentado hacérmelos leer. Y, si la naturaleza modular y esquemática de la película hollywoodense es tan clara para todos, lo suficientemente clara como para que incluso aquellos intimidados por los requisitos formales de una carta de agradecimiento estén intentando realizar una película de acción o un drama romántico, ¿eso no debe significar que el fin se acerca? Sí. ¿El fin de que? Del filme como medio dramático. Porque, desde ya, estos zoquetes, nuestros amigos los abogados, médicos y choferes de ómnibus, no escriben drama. Escriben, al igual que nuestros superiores de Hollywood, en busca de ganancia, transformando así esta extensa tierra en una nueva y gran calle comercial. La urgencia de estos acólitos no es dramática, sino mercantil: traducir toda la historia personal, subvertir toda percepción o visión en ganancia, o en esperanza de ganancia. Este trabajo de escribir un guión, entonces, no es un acto de creación, sino una reverencia; es una ceremonia, una postración, en la que los sentimientos e ideas del individuo se ofrecen al vellocino de oro: “No existe mentira que yo no diré, ni secreto que no revelaré, ni tesoro que no deshonraré, con tal de que compren mi guión”. Los filmes mismos se libran de cualquier mancha residual de drama que podrían tener y se convierten en celebraciones de nuestra esencia mercantilista; se convierten, en los hechos, en publicidad pura. Eso se da en especial en el film de verano. Las películas de verano son, en primero y último lugar, una exhibición de triunfo mercantil: una exhibición de tecnología en sí misma. En la actualidad el punto más alto del logro postindustrial de los Estados Unidos, el elemento mejor y más reciente para reclamar la superioridad estadounidense, es nuestra tecnología. Donde mejor se exhibe es en el Departamento de Defensa y en las películas. En ambos casos vemos la representación más espantosamente novedosa de la capacidad humana de elaboración. El filme de verano no es un drama, ni siquiera es esa mezcla de drama y comercio, el desfile; el filme de verano es una exposición, pura y simple. Es nuestra feria estatal, a la cual el populacho viene a que lo asombren, a quedar con la boca abierta ante los nuevos deleites del comercio, a ser atacado por la publicidad. El filme de verano tiene emoción y escalofríos, al igual que su prima, la montaña rusa. Tiene la mancha de la baja reputación, como su antepasado, el espectáculo de bailarinas. Más que una avenida central bordeada por anuncios publicitarios, es en sí mismo un anuncio publicitario. La entrega de premios de otrora, “el bebé más bonito”, y así, ha sido suplantada por las informaciones sobre las recaudaciones en taquilla de los filmes de verano. “La Película Número Uno del País” reemplaza la transmisión radial del ganador de la competición del poste engrasado. Y el filme de verano también cuenta con la exhibición de los animales de granja premiados: las estrellas de la película, consentidas y acariciadas y alimentadas por la fuerza hasta tal punto que debemos premiarlas con toda nuestra admiración. El filme de verano, como la feria estatal, nos reúne y nos permite el deleite de sacudir las cabezas y decirnos mutuamente: “¿Viste eso?...” Si razonamos o aceptamos que eso no es drama, puesto que no lo es, no es necesario que ataquemos la insipidez del filme de verano. Sería inapropiado criticar el concurso de quién come un pastel más rápido porque carece de un respeto razonable por la nutrición. En el filme de verano, el drama estaría tan fuera de lugar como el diseño paisajístico en la calle central de la feria estatal. El guión tiene la misma relación con el drama que el anuncio de las cajas de cereales la tiene con la literatura. Su escritura y su producción son una reverencia al dios del comercio. El público paga su multa y pasa dos horas en una celebración del desperdicio en una época de abundancia, el disfrute sin ambigüedades del Sol, el festival del solsticio, cuando la adoración del dios ancestral es pura alegría y Némesis está, por el momento, indefensa. En esa ceremonia de druidas, en realidad, ella es ritualmente asesinada: el héroe la aniquila durante la conclusión del filme de verano, y nosotros seguimos nuestro camino, saliendo hacia la amable noche estival. El cantor y el escriba![]() (Del diario de Alfredo Le Pera) París, 1931 Ayer nos vimos con Gardel en La Coupole. Sigue siendo un compadre elegante, no hay nada que hacer. Pero me convenció con sus argumentos, sabe lo que quiere. En cambio yo vivo en la incertidumbre. Estoy leyendo a Chéjov. Quisiera imitarlo, escribir como él, no angustiarme tanto en busca de la palabra justa que exigía Flaubert. Ser “natural” o parecer natural. Tal vez resida en eso todo el secreto de un buen escritor. Algo que no tiene nada que ver con esa “facilidad para escribir”, que elogian quienes compran mis trabajos. Hubiera querido ser como Chéjov, pero uno es lo que hace con su vida. Un turro o un dios. Uno no es Gardel. Yo apenas me gano la vida como periodista y con mi facilidad con los idiomas: francés, inglés, italiano. Hijo de inmigrantes italianos, nací en Brasil y fui anotado poco después en la Argentina. Soy uno de tantos, pero con delirios de grandeza; uno de esos argentinos que vagan por el mundo, buscando su lugar. Yo quise ser autor de teatro. No me fue bien. En la farándula porteña tenía fama de antipático, de tipo muy intelectual. Mis trabajos para la revista porteña no fueron memorables, aunque una obra, “La plata de Bebe Torres”, tuvo éxito. Ahora vivo en París, donde trabajo como traductor de películas francesas. Yo escribo en castellano los títulos sobreimpresos. No me quejo: peor es trabajar de verdad. Soy, como quien dice, un escriba, un escritor asalariado, que hace lo que le piden y no lo que quiere. Puedo hacer un argumento cinematográfico o una canción. Lo que pida el respetable público. Soy un escriba, sí; escribo lo que me pide el patrón de turno: el dueño de un diario, de una empresa cinematográfica, o el cantor con el que ahora converso en una mesa de La Coupole. -Leí sus versos, Le Pera. Usted es poeta de verdad. No es un letrista de café con leche, con perdón de muchos amigos. Usted no es un tanguero, Le Pera, y eso es una ventaja para el tango. -En eso nos parecemos, según me dicen. Me contó “el armenio”, Kaliakan Gregor, que cuando estuvo de paso de Buenos Aires con su conjunto de jazz, usted grabó con su orquesta cuatro canciones en francés. ¿Sabe? Al “armenio” le sorprendió mucho que a usted lo criticaran por su repertorio heterodoxo…¿Sabe qué me dijo?...Que oírlo a usted era amar a la Argentina. -Favor que me hace. Ojalá sea cierto. Necesito encontrar cierto equilibrio entre vivir y escribir. No creo que pueda lograrlo aún; ya tengo veintiocho años. Acabo de escribir una síntesis argumental: “Une maison serieuse”, que servirá para la película “La casa es seria”, donde actuará Gardel. La Paramount habilitó una oficina para los dos. “Pero no somos pájaros para estar en jaula”, dice el Morocho del Abasto, que prefiere seguir la charla en el café. Por ahora trabajamos bien. Nos estamos conociendo de a poco. Lo que yo rescato con Gardel son las palabras que creía olvidadas, cierta entonación porteña que había perdido tanto andar por el mundo, de tanto traducir las palabras de otros. Yo llegué a París siguiendo a una bataclana, a quien le leía “Las flores del mal”, de Baudelaire. Al poco tiempo la mujer me abandonó y se fue a vivir con un bodeguero a la campiña francesa. “Prefiero el aire libre”, se justificó la bataclana, que había nacido en la provincia de Mendoza. Dijo que quería respirar aire puro. La despedí sin rencor y seguí con el trabajo que me había encomendado el empresario del teatro Sarmiento, de Buenos Aires: buscar, en París, las novedades del teatro revisteril. -¡Qué trabajo, compañero! ¡Las mujeres que habrá visto!-bromea Gardel. -Muchas, en verdad. Muchas…y ninguna-me animé a decir-. Uno extraña lo perdido: una mujer, una ciudad. Pero ése es un tango, el que yo no voy a escribir. -Haremos otros-me prometió Gardel. Matisse interrogado por Apollinaire He aquí un tímido ensayo sobre un artista en quien se combinan, creo, las más tiernas calidades de la fuerza de su simplicidad y la dulzura de sus claridades. No hay relación entre la pintura y la literatura y he tratado en este aspecto de no provocar confusión alguna. Es que en Matisse la expresión plástica es la meta, así como para el poeta lo es la expresión lírica. Cuando yo vine hacia usted, Matisse, la gente lo miraba y, como ellos reían, usted sonrió. Veían un monstruo, ahí donde se elevaba una maravilla. Yo lo interrogaba y sus respuestas traducían las causas del equilibrio de su arte razonable. "Yo trabajé", me dijo usted, "para enriquecer mi cerebro satisfaciendo las diferentes curiosidades de mi espíritu." Me esforzaba en conocer los distintos pensamientos de maestros antiguos y modernos de la plástica. El trabajo fue también material porque trataba al mismo tiempo de comprender su técnica. Después, luego de servirme ese vino fuerte que sustrajo de Collioure, quiso volver al tema de las peripecias de ese peligroso viaje hacia el descubrimiento de la personalidad. Se va de la ciencia a la conciencia, es decir el olvido completo todo lo que no estaba en usted mismo. ¡Qué dificultad! El tacto y el gusto son aquí los únicos gendarmes que pueden alejar para siempre lo que no hay que volver a encontrar el camino. El instinto no guía. Se ha alejado, y se esta en su búsqueda "Después, usted decía, "crecí al considerar mis primeras obras. Raramente engañan. Encontré en ellas una similitud que al principio tome por una repetición, que solo agregaba monotonía a mis cuadros. Era la manifestación de mi personalidad, que aparecía, cualesquiera que fuesen los diversos estados de animo por los que pasaba". El instinto resurgía. Usted sometía, finalmente, su conciencia humana a la inconsciencia natural. Pero esta operación se producía en determinado momento. ¡Qué imagen para un artista: los dioses omnipotentes, todopoderosos, pero sometidos al destino! Usted me dijo: "Yo me he esforzado en desarrollar esta personalidad contando sobre todo con mi instinto y volviendo a menudo a los principios, y me decía a mi mismo cuando las dificultades me arredraban: 'Tengo colores y una tela, y debo expresarme con pureza'. Debería hacerlo sumariamente poniendo, por ejemplo, cuatro o cinco manchas de colores, trazando cuatro o cinco líneas, que dieran una expresión plástica". Muchas veces se le reprochó esa expresión sumaria, mi querido Matisse, sin pensar que usted había realizado así uno de los trabajos mas difíciles: dar existencia plástica a los cuadros sin el concurso del objeto, salvo para provocar sensaciones. La elocuencia de sus obras proviene, ante todo, de la combinación de colores y líneas. Esa combinación es la que constituye el arte del pintor y no, como lo creen aún ciertos espíritus artificiales, la simple reproducción del objeto. Henri Matisse bosqueja sus concepciones, construye sus cuadros mediante colores y líneas hasta darles vida a sus combinaciones, hasta que sean lógicas y formen una composición cerrada, donde no se podría quitar ni un color ni una línea sin reducir el conjunto a la búsqueda azarosa de algunas líneas y algunos colores. Ordenar un caos, he ahí la creación. Y si la meta del artista es crear, hace falta un orden, en el que el instinto será la medida. A quien trabaje así, la influencia de otras personalidades no podrá anularlo. Sus certezas son íntimas. Provienen de sinceridad y las dudas que lo angustiaran pasaran a ser la razón de su curiosidad. "Jamás he evitado la influencia de los otros" me dijo Matisse. "Yo hubiera considerado esa actitud como una cobardía y una falta de sinceridad frente a mí mismo. Creo que la personalidad del artista se desenvuelve, se afirma, por las luchas que tiene que librar contra otras personalidades. Si el combate le es fatal, si su personalidad sucumbe, ese y no otro era su destino." En consecuencia todas las escrituras plásticas los egipcios hieráticos, los griegos refinados, los camboyanos voluptuosos, las producciones de los antiguos peruanos, las estatuillas de los negros africanos, proporcionadas de acuerdo con las pasiones que los han inspirado pueden interesar a un artista y ayudarlo a la vez a desarrollar su personalidad. Al confrontar sin cesar su arte con las otras concepciones artísticas, al no cerrar su espíritu a las manifestaciones vecinas a las artes plásticas, H. Matisse, cuya personalidad tan rica hubiera podido crecer tal vez aisladamente, se enriqueció y adquirió esa grandiosidad, esa dignidad que lo distingue. Pero, curioso de conocer las capacidades artísticas de todas las razas humanas, H. Matisse permaneció antes que nada devoto de la belleza de Europa. Europeos, nuestro patrimonio va de los jardines bañados por el Mediterráneo a los mares sólidos del Norte. Encontramos allí los alimentos que amamos y las sustancias aromáticas de otras partes del mundo solo son especias para nuestro espíritu. Así H. Matisse consideró a Giotto, a Piero de la Francesca, a los primitivos sieneses, a Duccio, menos poderosos en volumen pero más ricos en espíritu. Y en seguida meditó sobre Rembrandt. Y colocándose en este punto de confrontación de la pintura, se observó a sí mismo para conocer el camino que habría de seguir confiadamente su instinto triunfador. No estamos en presencia de una tentativa desmedida: lo propio del arte de Matisse es ser razonable. Que esta razón sea a veces apasionada, a veces tierna, no impide que ella se exprese con tanta pureza como para que se la entienda. La conciencia de Matisse es el resultado del conocimiento de otras conciencias artísticas. Matisse debe la novedad de su plástica a su instinto o a su propio conocimiento. Cuando hablamos de la naturaleza, no debemos olvidar que formamos parte de ella, y que debemos considerarnos con tanta curiosidad y sinceridad como cuando estudiamos un árbol, un cielo o una idea. Ya que hay una relación entre nosotros y el resto del universo, nosotros podemos descubrirla y posteriormente no intentar sobrepasarla. 1907Segunda Bienal Argentina de Fotografía documental![]() Link: www.bienal.fotobitacora.com.ar Organizan Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia de Tucumán Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional de Tucumán Agencia de fotoprtiodismo Infoto Este festival puede ser posible gracias a l apoyo de las siguientes instituciones y empresas Asociación de Prensa de Tucumán Legislatura de la Provincia de Tucumán Museo Casa Histórica de la Independencia Municipalidad de San Miguel de Tucumán A.R.G.R.A Embajada del Brasil British Council Asociación por los Derechos Civiles Centro Cultural Eugenio F. Virla Teatro Alberdi Museo de Bellas Artes Timoteo Navarro Fundación Vicente Lucci CAE - Centro de Altos Estudios Diario Clarín Diario La Gaceta Revista Fotomundo Guía Veo Veo Fundación Andreani Librería El Griego Bodega El Portillo Plaza de Almas Lisandro Restaurante Agencia SudacaPhotos Grupo por imagen Copitec Banco Ciudad Gabriel ImpaglioneConvoco a los poetas con guitarra compañeros poetas a los hermanos en un día de torre con campana en hora dolorosa de amapolas en un minuto de terminante basta. Debemos dar batalla. Por cada bomba cien versos rigurosos por cada disparo una paloma. No podemos ser indiferentes al osario, no se puedeya no se puede másmorir de espaldas. Llamo a los periodistas con honor, compañeros periodistas, a los hermanosa la urgente Asamblea Universal de la Etica. Debemos recuperar la palabra, ejercer la verdad a todo o nada, romper el muro de aplausos a la barbarie. La feroz perversidad del silencio. Por cada astilla de hueso quemado por cada vómito de plomo sobre el Líbano seis nombres de genocidas en primera plana encabezando las imagenes del infierno. Que les caiga el desprecio de sus hijos la condena de los pueblos, el espanto brutal de las víctimas mordiendo la conciencia. Ay Hermanos no podremos mirarnos a los ojos ni hablar de poesía y de mañana ni echar a volar sueños de un gran pan amarillo para todosno podremos cantar banderas y domingos amor justicia verdad…no podremos. No podremos pronunciar voces tan simples. No podremos. Ya se sabe toda esa gente que anda los salones con la palabra libertad en la solapa. Estan rompiendo el mundo, compañeros. Lo acuchillan día a día. Esos siete fanáticos de grandes bolsillos estan partiendo el mundo a pedazos. Y entonces ahora y aquí nosotros nada? israel, un estado terroristapor Adolfo Pérez Esquivel Los responsables de la barbarie tienen que parar la locura en que se encuentran.
Siempre he apoyado al pueblo judío; un pueblo que sufrió el Holocausto, la diáspora, persecuciones, torturas y muerte, pero que tuvo dignidad , resistió a la opresión y luchó por sus valores religiosos, culturales y unidad del pueblo. He señalado en forma reiterada, y sumado mi voz a muchas otras en el mundo, que el pueblo de Israel tiene derecho a su existencia ; pero que también tiene los mismos derechos el pueblo palestino, hoy oprimido y masacrado por el Estado de Israel.Es doloroso tener que señalar los comportamientos aberrantes que el Estado de Israel viene cometiendo contra el pueblo palestino, atacando, destruyendo, oprimiendo y masacrando a la población, mujeres, niños, jóvenes son víctimas de esas atrocidades que no podemos callar y debemos denunciar y reclamar ¡ BASTA! Se derribó el Muro de Berlín, pero se levantaron otros muros como el que Israel levantó para dividir al pueblo palestino. Creyendo que eso les da más seguridad, por el contrario genera mayor enfrentamiento, dolor y división. Pero los muros más difíciles de derribar son los que existen en la mente y el corazón, los muros de la intolerancia y el odio. Los ataques la destrucción y muerte en Gaza y el Líbano y las amenazas permanentes a otros pueblos, han llevado al Estado de Israel a transformarse en un Estado terrorista, utilizando las torturas, los ataques a la población civil donde la víctimas son mujeres y niños. ¿Hasta cuando continuará esa política del terror? Sabemos que no todo el pueblo de Israel está de acuerdo con la política de destrucción y muerte llevada adelante por el gobierno israelí, apoyado por los Estados Unidos y el silencio de los gobiernos europeos; cómplices del horror desatado en Medio Oriente. Están aquellos, tanto dentro de Israel y de Palestina, que desean el diálogo, la resolución del conflicto y el respeto a la existencia de los dos pueblos. Eso es posible si existe la voluntad política y de los pueblos en lograrlo, con el apoyo de la comunidad internacional. Lamentablemente las Naciones Unidas han perdido presencia, coraje y decisiones para poder aportar a la solución del enfrentamiento entre los dos pueblos, situación que pone en serio riesgo la Paz mundial. La ONU fue avasallada por las grandes potencias y la usan cuando responden a sus intereses y no a las necesidades de la humanidad. Es necesaria una reforma profunda y democratizar sus estructuras y hacerlas más operativa y eficaz en bien de los pueblos. Es cierto que hay ataques y hechos de violencia desatados por sectores del pueblo palestino que reclaman sus derechos. No es a través de la violencia, que genera más violencia entre las partes, como se resolverá el conflicto. El Mahatma Gandhi decía que si se aplica el “ojo por ojo, terminaremos todos ciegos”. Los gobernantes del Estado de Israel se están quedando ciegos y arrastrando al pueblo al abismo. Es necesario que la comunidad internacional reaccione y detenga la locura de los gobiernos, antes que sea tarde. Pero más necesario es que los israelitas y los palestinos reaccionen y comprendan que no pueden seguir matándose. Los responsables de la barbarie tienen que parar la locura en que se encuentran, sin salida alguna. Deben hacerlo en bien de los pueblos y la humanidad. Adolfo Pérez EsquivelPremio Nóbel de la Paz. Argentino, arquitecto y escritor.Altercom Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad. hoy el infinito está del lado de los pobrespor John Berger El mundo ha cambiado. La información se comunica de manera diferente. La desinformación desarrolla sus técnicas. Migrar se volvió el principal medio de supervivencia, a una escala mundial. Militarmente hablando, el Estado nacional de quienes sufrieran el peor genocidio en la historia se volvió fascista. Los Estados nacionales se han reducido en lo general y su papel se minimizó políticamente a uno de vasallos al servicio del nuevo orden económico. El visionario vocabulario político de tres siglos se tiró a la basura. El Fin de la Historia, lema global de las corporaciones, no es un vaticinio: es una orden para borrar el pasado y lo que nos legó en todas partes. En suma, ya quedó establecida la tiranía global, económica y militar de hoy. Al mismo tiempo se descubren nuevos métodos de resistencia ante esta tiranía. Al interior de la oposición creciente, la cooperación natural reemplaza a la autoridad centralizada. En vez de obedecer, los rebeldes deben confiar más en sí mismos. Las alianzas urgentes en asuntos específicos reemplazan los programas de largo plazo. La sociedad civil aprende las tácticas de guerrilla de la resistencia política y comienza a practicarlas. Hoy el deseo de justicia es multitudinario. Esto significa que las luchas contra la inequidad, las luchas por la supervivencia y la dignidad propias, en pos de los derechos humanos, no deben nunca considerarse en términos de sus demandas inmediatas, de la organización que las haga posibles o de sus consecuencias históricas. Ya no pueden reducirse a «movimientos». Un movimiento describe un gran grupo de personas que colectivamente se mueven hacia un objetivo definido, el cual logran o no pueden lograr. Pero dicha descripción ignora, o no toma en cuenta, las innumerables decisiones personales, los encuentros, las iluminaciones, los sacrificios, los nuevos deseos, los pesares y, finalmente, las memorias que ese movimiento hace emerger y que, en estricto sentido, serían incidentales a dicho movimiento. La promesa de un movimiento es su victoria futura, mientras que las promesas de esos momentos incidentales tienen un efecto instantáneo. En su intensidad o su tragedia, tales momentos incluyen aquellas experiencias de una libertad en la acción. (La libertad sin acciones no existe.) Momentos así son trascendentales —como ningún «resultado» histórico puede serlo. Son lo que Spinoza denominaba lo eterno, y son tan multitudinarios como las estrellas en un universo en expansión. No todos los deseos conducen a la libertad, pero la libertad es la experiencia de un deseo que se reconoce, se asume y se busca. El deseo no implica nunca la mera posesión de algo, sino la transformación de ese algo. El deseo es una demanda: la exigencia de lo eterno, ahora. La libertad no constituye el cumplimiento de ese deseo, sino el reconocimiento de su suprema importancia. Hoy el infinito está del lado de los pobres. Traducción: RVHAparecido en: La Ojarasca / La Jornada (Méx.) maldición contra SpinozaMaldición contra Baruch Spinoza Excomulgamos, maldecimos y separamos a Baruch de Espinoza con el consentimiento de Dios bendito y con el de toda esta comunidad, delante de estos libros de la Ley, que contienen trescientos trece preceptos; la excomunión que Josué lanzó sobre Jericó, la maldición que Elías profirió contra los niños y todas las maldiciones escritas en el libro de la ley; maldito sea de día y maldito sea de noche, maldito al acostarse y maldito al levantarse, maldito sea al entrar y al salir; no quiera el Altísimo perdonarle, hasta que su furor y su celo abracen a este hombre; lance sobre él todas las maldiciones escritas en el libro de esta Ley, borre su nombre de bajo los cielos y sepárelo, para su desgracia de todas las tribus de Israel, con todas las maldiciones del firmamento, escritas en el Libro de la Ley..., advirtiendo que nadie puede hablarle oralmente ni por escrito, ni hacerle ningún favor ni estar con él bajo el mismo techo ni a menos de cuatro codos de él, ni leer papel hecho o escrito por él. Acta de excomunión de Spinoza. Amsterdam, 27 de julio de 1656 aldo novelli - argentinaMedio Oriente En la pared, había unos gorriones; de pronto, su estiércol caliente cayó sobre mis ojos. Tobías.- Gorriones sin cabeza vuelan desconcertados entre delicados hilos de sangre.
armando tejada gomez - argentinaDías de osario Y qué ver o qué hacer, qué gemir, qué clamar, qué de qué, quién a quién, qué decir, qué esconder, dónde ir, dónde estar, qué vivir, qué rogar, qué pedir, qué comer, qué se puede poder, cómo ser o no ser, qué morir, dónde andar, dónde, cuándo, qué qué, cómo y en qué lugar puedo ver o gritar y oír o saber o llorar sin llorar y escupir y morder y llorar y putear animalmente inerme, colosalmente arriba del llanto colosal? Bañado en sangre, sangro, sangras, sangran, sangramos la gota, el cubo negro, la filtración del odio, la rajadura infame la rotura sin término, el chiflón de aire muerto que nos inmola a todos más allá de este exiguo esqueleto de sombras que ha vejado la vida sin posible retorno.Ojos de no, modales de la boca torcida, clausurada en un nudo ciego de impunidades, manos cómplices, piernas para huir del gemido, orejas taponadas de arena miserable para sobrevivir a la muerte en la muerte de estos días de osario sin perro que les ladre.Arrinconado, lejos de la sal y el fuego, a buen recaudo bebo el vino de una lágrima y usted y vos y aquellos y yo y ellas y ellos tapamos el aullido que aulló en otra casa sobreentendiendo, encima de las miradas breves, que lo que no nos pasa a nosotros, no pasa. Y qué ver que no mira? Y qué hacer que no hace? Qué de qué, me decía ¿Qué decir cuando calla? Cómo? Qué cómo, como? Yo como como como! Quién con quién se decían todo sin decir nada? Dónde ir? Dónde estar? Dónde quemar el tedio culposo, carcelario, de este fin de semana? Y usted sabe y yo sé; y vos sabés, sabemos por hechos interpósitos que la muerte no cesa, que ayer jadeó a tu puerta, que jadea en la mía con resuellos de espanto y una espesa violencia, aunque no nos miremos y hablemos de otra cosa y el soborno del miedo nos pague con ceniza. Quién dispone la muerte, proveerá la vida? Con qué? De qué talego extraerá el latido? Quien mata muere. A hierro. Se irá haciendo fantasma aunque no ve al óxido que llevará consigo, la niebla, el modo oscuro, la soledad, el vértigo, el temporal de gritos que aturde al asesino. Quien otorga callando, salvará sus sandalias? Y dónde irá más luego? Conseguirá salvarse? A sus ojos, estéril será todo camino y el prójimo y el árbol y el agua y el paisaje porque mató callando el honor del sonido y ha herido para siempre la dignidad del aire. En estos días torvos, torpes, tupidos días, vi reír, vi cantar, vi contar, vi mentir, vi y no vi, no escuché, dijo no y no miré el contorno de horror que salía a morir porque no, por quizá, porque y qué, por amor, por dolor, qué carajo, porque no y porque sí. Pero estuve y no estoy, pero he muerto y no sé; pero vivo y no soy, pero soy y estoy entrevivo, entrevos, entresobre el dolor, sobremuerto y quizás sobrevivo por hoy para mí, para ver sin piedad la piedad, insepulta, podrida de todo corazón! Y quién? Y cuándo? Y cómo enjugarás el llanto? Ese. El que no has llorado. El que aguarda en tus ojos. Ese alud de martirio que empuja en tu silencio y hace doler doliendo bárbaramente todo? Quién vendrá con el bálsamo aunque también herido, a cerrarnos la sangre y a desangrar al lobo? Algo ha muerto muy hondo. Es la índole verde la vida se ha quebrado con un crujido sordo; un estampido lejos, un remoto derrumbe ensordece la boca con un siglo de polvo. aquél país, aquella situación de los sueños, las palabras ardiendo, este amor, esos rostros no volverán ya nunca, son materia de olvido, murallones de sombra por donde trepa el moho. Esta es la muerte a secas la entraña del vacío. Sobrenombre del odio, nada la sobrevive. Por añares de fuego no volverá la hierba ni el pájaro ni el agua ni el aire ni el rocío, aunque las ceremonias rituales continúen como una danza muerta, baldía de sentido. Así fue al otro día de la muerte de Abel: ceniza desolada. Así debe haber sido: de soledad insufrible. Un retorno flagrante al animal de fondo, a un pozo de colmillos. Así. Como este día cegado de horizonte donde duele el otoño como un viejo silicio. Yo Caín, sobre el hondo misterio de ser hombre, sobrevivo en la muerte: vencedor y vencido. Bajo Estado de Sangre - Torres Agüero Editor - 1986 Tomado de www.isla-negra.zoomblog.com
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